viernes, 21 de mayo de 2021

Análisis imagen publicitaria Carolina Fernández

 La sociedad hetero patriarcal en la que vivimos mercantiliza el cuerpo de la mujer para conseguir beneficios económicos y nosotros ni nos percatamos de ello. Evidentemente, los cuerpos que se venden como trozos de carne son normativos, pues una mujer con estrías, celulitis y barriga no vende tanto como una mujer poli operada llena de Photoshop, perpetuando así las inseguridades de muchas mujeres, sobre todo de chicas jóvenes.

Nos exhiben como si fuéramos objetos sin ningún tipo de valor más allá del sexual, sexualizan nuestras facciones, cada poro de nuestro cuerpo, cada curva, cada expresión... Pretenden hacernos creer que el mejor hombre es el superhombre que puede conseguir a cualquier mujer a base de maltrato psicológico no normalizado, a base de control.

He elegido una imagen de Dolce & Gabbana en la que se transmite un sentimiento de posesión y control agresivo por parte de todos los hombres que rodean a la chica y la miran como si fuera una presa que les calmará el deseo sexual. Las miradas fijas, las expresiones de las caras, la pose y la vestimenta dejan ver como la sociedad normaliza comportamientos y conductas machistas sin importar el impacto que generan estas campañas en la sociedad. Por otro lado, en la imagen se puede ver como la chica demuestra cierto rechazo al hombre que la sujeta. La mujer esta semidesnuda y evidentemente, como dije antes, tiene un cuerpo normativo y unas facciones perfectas, lo que crea además de rabia por ver como se normaliza esta conducta, inseguridades a las mujeres que recibimos el impacto.


Analizando la imagen y reflexionando un poco acerca de nuestra sociedad, he llegado a la conclusión de que las grandes marcas nos ven y utilizan como objetos con los que beneficiarse económicamente dando igual los roles y estereotipos que perpetúan, acabando así con la dignidad femenina y aprovechándose de la sociedad capitalista en la que vivimos para ser ricos a base de desigualdad. Para acabar con estas conductas debemos ser nosotros los que frenemos estas actitudes, por mínimas que sean porque si realmente queremos igualdad entre ambos sexos (aspecto lógico que merecemos) debemos luchar todo lo que podamos por acabar con la normalización de los micromachismos empezando desde los más cercanos hasta derribar el muro del patriarcado.




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