La publicidad esta presente en nuestro día a día, ya sea a través de la televisión, en carteles de locales o incluso en revistas. Sin embargo, yo personalmente, nunca me había parado a observar con detenimiento la forma o el contenido con el que se nos intenta incita a comprar un determinado producto o servicio.
Los
carteles publicitarios son en muchas ocasiones machistas y sexistas, donde la
mujer suele ser la clave para poder llamar la atención de los consumidores,
estando de esta manera cosificada y sexualizada. Parece ser que en la sociedad
en la que vivimos, las empresas sólo ven como posibilidad de que las personas
inviertan en sus artículos estimulándolas por medio de este tipo de imágenes, especialmente
destinadas y enfocadas al género masculino.
En
la imagen que seleccioné vemos cómo se patrocina una marca de relojes a través
de una simulación de violencia hacia la mujer, viéndolo como algo sexual, es
decir, se patrocina el reloj en base a esta postura, ya que de esta manera el
hombre al llevar supuestamente este tipo de complemento de la marca “Mariner”,
en concreto, se verá más atractivo, irresistible, la figura de un hombre que puede
atraer a cualquier mujer y rendirla a sus pies.
Con
este tipo de propaganda publicitaria, lo único que conseguiremos es seguir manteniendo
ese carácter de sociedad machista, donde a las mujeres se nos representa como
si fuéramos simples objetos que se pueden manipular a su antojo. Además, me
gustaría destacar que este tipo de representaciones o exposiciones del cuerpo
de la mujer, hace crearnos inseguridad hacia nuestro propio cuerpo por esa
forma tan idílica en la que se encuentran, marcando así un canon de belleza
inalcanzable ocasionando complejos y llegando a surgir problemas de autoestima.

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